El Whisky

Ninguna bebida ha sido tan escandalosamente imitada en el mundo. Se produce algo que llaman whisky en la India, Japón, Uruguay, Marte. Pero el auténtico scotch es escocés, aunque los irlandeses disputen la autoría de su spirit, que llaman whiskey, como los americanos a su bourbon.
Hace unos año los japoneses cambiaron el nombre de una ciudad para poner el sello – Aberdeen- en la etiqueta. En la India un actor popular adoptó el nombre de Johnny Whisky, otro fue más lejos: se hizo llamar Johnny Walker.
En todo caso whisky escocés hay uno solo, y es el alcohol más vendido en todo el mundo. Pese a que todo empezó en Irlanda, en el siglo VI donde los monjes (como siempre), aportaron todos sus conocimientos sobre destilación, aprendido de los árabes. Hacia el siglo XII aplicaron su sabiduría a los cereales, transformando el exceso de cebada en aguardiente.
El mito o la historia afirman que el proceso es aun más antiguo y fue inventado por los primitivos celtas quienes llamaron a sus alcoholes uisge beath: el agua de la vida.
¿Por qué el whisky escocés es único, inimitable e irremplazable? Es un proceso parecido al de los grandes vinos, en el que los misterios de la tierra y el clima transmiten sus inefables sus virtudes.
En el caso del whisky es algo más que la cebada, el agua de los arroyos escoceses, el aire, la turba. Si el scotch es lo que es, se debe especialmente a las sutilezas del blend, la mezcla de varios whiskies de malta y de otros cereales, de regiones diferentes, Todos los componentes son escoceses y el más importante es el whisky de malta, elemento de base irremplazable.
Para reproducir sus scotch los fabricantes recurren a procedimientos que parecen más inspirados en la magia que en la ciencia. Hasta la forma del alambique influye en el resultado final
El roble aporta la contribución final al whisky, que mejora notablemente con la edad. Pruebe uno de 5 años o uno de 18, verá las diferencias. Como mínimo cualquier scotch debe ser añejado tres años.
Quienes practican las mezclas (blend) son los grandes artistas del whisky. Es fascinante verlos trabajar, mas confiados en los aromas que en el gusto.
Las mezclas dan una gama infinita de whiskys, y, en general, se basan en una composición de 60% de whisky de malta y 40% de otros cereales, pero las proporciones pueden cambiar. Es normal que 50 whiskies diferentes entren en la composición del scotch nuestro de cada día.